sábado, 4 de agosto de 2012

Comunicación Social y Relaciones Interpersonales - Ernesto Alonso

Comunicación Social y Relaciones Interpersonales
en la Aldea Global
Lic. Ernesto Alonso


Material de Lectura para la Quinta Clase Magistral del Curso "Cultura y Contracultura en Nuestro Tiempo"


Los medios tradicionales de comunicación social y, últimamente, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han transformado el entorno en el que el hombre vive y se relaciona. “Ecosfera mediática” es la expresión que utilizan algunos para indicar la inevitable y penetrante significación que han venido teniendo los medios en la creación de la cultura humana de los últimos decenios.

Uno de los resultados más llamativos y vigorosos de esta nueva cultura es el fenómeno de la “mediatización de la realidad”. Vivimos e interpretamos la realidad a través de las “mediaciones”, textuales e icónicas, que nos ofrecen los medios de comunicación. Pareciera que los medios de comunicación no son sólo “ventanas” a través de las cuales percibimos la realidad tal cual esta es; tampoco son sólo “espejos” que reflejan lo que las cosas y las personas son. En muchos casos, los medios ofrecen “versiones” interesadas de la realidad; extraña combinación de rutinas profesionales, ideología, poder y otros intereses.

Los mismos medios debaten la importante cuestión de su propia misión: ¿“representan” la realidad o la “construyen”? Este dilema que afrontan los medios, tanto en su aspecto profesional como en su profunda dimensión ética, afecta directamente el ámbito de las relaciones interpersonales. El hombre, como “objeto de información” se ha convertido en un sujeto “plástico” y “maleable”, sin historia, sin identidad y sin proyecto. “Informado” y “consumidor”. Este pareciera ser el tipo humano producido e idealizado por los medios.

Tan fascinante como riesgosa aparece otra característica de esta nueva cultura. Es la llamada “uniformización de la audiencia”. Pareciera que los medios han logrado conformar una sola y única audiencia. Una “aldea global” para decirlo con las palabras del investigador y pensador canadiense Marshall McLuhan. Un “mundo uno” frente a “una sola pantalla”.

La “mediatización” de la realidad ha traído cierto desencanto pues al habituarnos a verlo todo, a enterarnos de lo privado más secreto, a vivir pendientes de la última novedad, hemos ido perdiendo el sentido de lo íntimo, de lo profundo y hasta del misterio. Del misterio recóndito que anida en el corazón del hombre y cuya entrada está reservada a él, al “otro” íntimo en el amor y al Dios que lo ha creado.





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